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Se ha cumplido un siglo de historia en la andadura de nuestro Perro de Pastor Alemán. Muchos son los avatares que se han tenido que pasar para llegar a nuestros días y poder continuar con la labor emprendida por el fundador y padre de la raza, Max Emil Friedich von Stephanitz, pero el resultado ha merecido la pena
Historia de una Raza
El Principio
El parto duró varias horas, la madre aprovechaba a relamer con toda ternura cada cachorro nacido en espera del siguiente. Una vez terminado, y completamente indiferente a lo que sucedía alrededor, acomodó a toda su prole para que pudiesen mamar y darles todo el calor posible.
Era una buena madre, como no se podía esperar de las excelentes hembras de pastor que vigilaban los rebaños en las distintas zonas de la antigua Alemania.
Dos meses antes un criador de perros de pastor, Sparwasser, seleccionó para su hembra un macho que reunía las mismas condiciones que ella, ser buen guardián y vigilante de rebaños.
La gestación se llevó sin problemas y ese 1 de enero de 1895 vio la luz la camada resultante. Los cachorros crecieron rápidamente en la casa de su criador, en la zona de Sachsenhausen en Frankfurt (Alemania). Eran perros típicos de la cepa de Turingia, que junto a las de Wütenberg y Sajonia componían las zonas clásicas de pastoreo en Alemania.

Ejemplares de la época, representantes de las diferentes cepas o castas existentes en Alemania
A los pocos meses un criador de perros de pastoreo, llamado Eislen y propietario del afijo "von der Krone", se trasladó desde su domicilio de Wütenberg a casa de Sparwasser. Allí le llamó la atención un cachorro de color amarillo grisáceo, muy vivo, alegre, fuerte y potente ya para su edad. Decidió adquirirlo y así fue como "Hektor Linksrhein", que era como se llamaba el cachorro, pasó a manos de su nuevo propietario.
"Hektor" maduró bien, a medida que crecía su apariencia lobuna acrecentaba, lo que le hacía más atractivo, aspecto que contradecía su gran nobleza y predisposición hacia el amo.
No era un perro grande, pero tampoco pequeño, lo que le resultaba ventajoso a la hora de trabajar pastoreando, trabajo para el que Sparwasser había pensado a la hora de seleccionar a sus padres, y a los padres de sus padres y así sucesivamente durante generaciones, lo que hacía que todos naciesen con esa aptitud de servir al hombre.
Max Emil Friedich von Stephanitz – El Padre de la Raza
Max Emil Friedich von Stephanitz, Capitán de Caballería, paseaba en compañía de su amigo, Arthur Meyer, recorriendo el recinto de la exposición de todas las Razas Caninas que se celebraba en Karsruhe, una de las primeras que se organizaba por Alemania.
Von Stephanitz nació el 30 de septiembre de 1864, en Dresden, como único hijo del segundo matrimonio de Friedich Wilhelm von Stephanitz y su esposa Mari. De familia noble de origen prusiano.
A instancias de su padre, Max von Stephanitz ingresa en el ejército para cursar carrera militar.
Fue durante unas maniobras cuando observó el trabajo con un rebaño de ovejas, de dos perros de pastor, quedando tan maravillado que no paró hasta conseguir uno de ellos. Desde aquel día von Stephanitz se introducía de lleno en el mundo del perro de pastor alemán, raza en aquellos años no reconocida como tal.
En el municipio de Kottgeisering, Estación Grafraht en la Alta Baviera, compró un terreno Municipal donde construyó su casa. Después de casarse con Marie Wagner en 1898 y una vez jubilado del ejército, se dedicó de lleno a su familia, pero sobre todo al perro de pastor alemán, a quien se consagró por entero.
Max von Stephanitz murió el 22 de abril de 1936, habiendo visto coronado con éxito el trabajo de una vida.
La afición de von Stephanitz le motivó a recorrer las distintas Exposiciones Caninas. De esta forma pudo conocer a unos cuantos criadores que, afines a su ideología, aspiraban sobre todo a la actitud del perro en el trabajo, relegando a un segundo plano el fenotipo, es decir, la apariencia física. Debido precisamente a esta situación los perros de pastor no gozaban de mucha popularidad en su país, la mayoría de las personas los consideraban simples perros de granja.
En una de estas Exposiciones conoció a un expositor y criador de Stuttgart, se llamaba Arthur Meyer. Se hicieron grandes amigos y fueron inseparables. Su amistad provino de un común denominador: la utilidad del perro de pastor alemán.
"Hektor" observó como esas dos personas no le quitaban el ojo de encima. Nadie, en toda la mañana que llevaba en la exposición de Karlsruhe, había demostrado tanto interés por él.
Max von Stephanitz y Arthur Meyer se acercaron un poco más a Eiselen, para observar más de cerca a su perro. No se lo podían creer, tenían delante de ellos el ejemplar más perfecto de lo mejor de la raza del perro de pastor que jamás habían visto hasta entonces. Se quedaron prendados de semejante conjunto armonía y nobleza. De tamaño mediano, pelaje amarillo grisáceo, semejante a un lobo, permanecía de pie junto a su propietario. Era vigoroso, de carácter firme, y no estaba corrompido por la influencia del hombre. Flexible y potente, resistente, firme e inteligente.
Eiselen les comentó que el perro no era de exhibición. Era un perro de pastor de trabajo, cualidad común en todos los perros de su raza. Max von Stephanitz era consciente de que "Hektor" podía suponer el pilar base a todos sus sueños de años.
El trato se resolvió con la cantidad de doscientos marcos más otro veinte por gastos de envío y de esta forma "Hektor" pasó el 15 de enero de 1899, a sus tres años, a manos de von Stephanitz. Con su nuevo propietario, a "Hektor" se le cambió el nombre por el de "Horand" y se le añadió el afijo del criadero de von Stephanitz, "von Grafraht", convirtiéndose en "Horand von Grafraht".
El 3 de abril de 1899 Von Stephanitz, junto a su amigo Arthur y once aficionados más, funda en Karlsruhe el Verein für Deutsche Schäferhunde (Club del Perro de Pastor Alemán), conocido con la abreviaturas de las siglas SV., con el fin de unificar criterios entre los criadores y adaptar la normativa de crianza a seguir por éstos. El propio Max von Stephanitz hace de Presidente del Club desde ese día y hasta el año 1935.
El SV. comenzó sus actividades en Stuttgart, más tarde se trasladó a Munich, después a Berlín y luego a Augsburg donde se encuentra en la actualidad.
Arthur Meyer, brazo derecho de von Stephanitz, actúa como primer Secretario. Se inaugura el Schäferhund Zuchtbuch (SZ), es decir, el Libro de Orígenes del Perro Pastor Alemán, registrándose con el SZ. nº 1 a "Horand von Grafraht", primer perro de pastor alemán censado y fundamento de una gran raza. En los apuntes de este Libro de Orígenes el propio von Stephanitz registró algunos datos característicos de "Horand": altura, 60/61 cm.; largo, 66/67 cm.; pero, 25 kg.; longitud de las orejas, 13 cm.
El 20 de septiembre, de ese mismo año, el estándar de la raza presentado por von Stephanitz es aprobado en la 1ª Asamblea de Socios celebrada en Frankfurt, manteniéndose desde entonces sin apenas alteraciones y con las posteriores modificaciones acordadas en la VIª Asamblea de Socios del 28 de julio de 1901; en la XXIIIª Asamblea de Socios en Köln/Rh, del 17 de septiembre de 1909; la Asamblea de Ejecutivos y Consejeros en Wiesbaden, el 5 de septiembre de 1930; y de la reunión del Comité de Criadores y de la Mesa Directiva el 25 de marzo de 1961, revisado todo ello dentro del marco de la Unión Mundial de Asociaciones del Perro de Pastor Alemán (WUSV), que fue aprobado en la sesión de la WUSV el 30 de agosto de 1976; y acuerdos de la Mesa Directiva y Asesores, del 23-24 de marzo de 1991.Este estándar ha sido aprobado por la F.C.I. con el nº 166.
El estándar se basó en la estabilidad mental y la utilidad, sin hacer hincapié en la belleza ya que ésta era un subproducto normal de ese estándar, fue creado tomando como base las especies de los perros de pastor existentes en aquellos tiempos en Alemania Central y Alemania Meridional, con el propósito fundamental de desarrollar un perro de trabajo apto para altos rendimientos. Para lograr esta meta se estableció el estándar de la raza del perro de pastor alemán, que se refiere tanto a su estructura corporal como también a sus características raciales y temperamentales.
El 22 de abril de 1899, se celebra la primera Exposición Oficial de Perros de Pastor Alemán.
Los primeros tiempos en el SV. fueron armoniosos y el entusiasmo se puso permanentemente de manifiesto pero, desafortunadamente, una vieja controversia hizo su aparición en el seno de la Institución. Años atrás, en 1891, se había fundado la asociación "Philax Club" por parte del capitán Eielchelmann Dumau y el conde Von Hahn con el fin de fomentar y de estandardizar las castas nativas de los perros pastores, sin embargo esta asociación fracasó en el intento por falta de apoyo en el sector de los criadores y propietarios de perros. Poco tiempo después, en 1894, se disolvieron.
La polémica que se había originado, años atrás, en la Asociación "Philax", y que la llevó poco tiempo después de su creación a disolverse, emergía nuevamente en puja entre dos grupos: aquellos que sostenían la prioridad de la estructura en el pastor alemán contra los que mantenían la supremacía de la "aptitud para el trabajo". De esta forma, en el joven SV. volvieron a resurgir viejas desavenencias.
Con inteligente visión del problema von Stephanitz sometió a votación la decisión y la misma arrojó un claro triunfo para aquellos que comulgaban con él y su filosofía: que la "aptitud para el trabajo" era lo más importante a tener en cuenta en esta primera etapa.
El canciller Bismarck había unificado recientemente a los pueblos de habla alemana por la fuerza de las armas. La monarquía de Hohenzollern ejercía un influjo creciente bajo el dominio de la Prusia Imperialista. El militarismo era el factor fundamental de movimiento en la política alemana. Para la gran masa del pueblo alemán, el uniforme se había convertido en la insignia de la autoridad.
Así Max von Stephanitz, se erigió en la voz de autoridad del SV. Los criadores de perros pastores obedecían sin rechistar sus órdenes dictatoriales en lo referido a crianza. El Club se convirtió así en la mano que guiaba la crianza y esa mano era una extensión de la voluntad de su Presidente: von Stephanitz. Era juez, experto en la cría e inspector de la raza y, bajo su inflexible conducción, el Club se convirtió en el mayor para la cría de perros en Alemania.
Von Stephanitz había encontrado en "Horand" el perro deseado para fijar las características específicas de la raza. Cuando lo describía lo hacía utilizando, con toda admiración, las siguientes palabras:
«Horand encarnó para los apasionados de aquellos tiempos la realización de los sueños mas ambiciosos. Era grande respecto a los perros de aquellos años, entre 60 y 61 cm., la osamenta era fuerte, la construcción armoniosa y la cabeza notablemente expresiva. De constitución limpia y vigorosa, era un perro todo nervio. Su carácter correspondía a sus cualidades exteriores: maravilloso por su obediente fidelidad a su amo y, por encima de todo, con la naturaleza honesta de un caballero unida a una poderosa voluntad de vivir. Aunque no se le entrenó cuando era un cachorro, era atento, obediente a cada señal de su amo, pero si se le dejaba actuar por su cuenta era el peor de los truhanes, el más salvaje de los cazadores furtivos y un incorregible buscabroncas. Nunca fatigado, siempre dispuesto a correr, bien dispuesto hacia los extraños inofensivos, nunca sometido, los niños le alegraban y... siempre estaba enamorado. ¿Que hubiera podido conseguirse de un perro semejante si, en aquel entonces, hubiéramos tenido un servicio de entrenamiento militar o policial?. Sus defectos eran los típicos de fallos en la crianza, nunca a su casta. Cuando alguien se ocupaba de él era feliz y se convertía en el más tratable de los perros.»
Se comenzó un proceso de selección utilizando, en los distintos cruces que hizo "Horand", hembras provenientes de toda la geografía alemana, von Stephanitz buscó en especial las que más se aproximasen a su tipo, cruzando estos animales y cuidándolos como si de verdaderos tesoros se tratara.
Von Stephanitz se marcó un programa de cruces endogámicos, entre parientes muy cercanos, algo necesario en este tiempo porque a pesar de conllevar riesgos también fijaba las virtudes y cualidades a perpetuar a través de la selección de los ejemplares más relevantes de cada camada.
Una de las hembras, "Freya von Grafraht", registrada en el Libro de Orígenes con el SZ. nº 7, fue fecundada por "Horand" en cuatro ocasiones en el periodo de tres años.
Y muchas veces la consecuencia posterior es que, con estos animales fracasados, se continúe criando.
2) La cría de un perro pastor, es la cría de un perro de utilidad y debe conservar siempre su carácter de tal, pues de lo contrario ya no es cría de perro pastor alemán.
Lo que necesitamos y queremos son perros duros, bravos y capaces.
3) Cría en masa y de criadero son la perdición para la cría sana de perros pastores; estos no pueden ser mantenidos ni mucho menos criados en manada: se volverían ariscos y se echarían a perder.
La cría en masa, al cabo de cierto tiempo, siempre se torna en una maldición para el criador porque lo lleva por caminos erróneos.
4) La cría del perro pastor debe ser una "cría de aficionados" y no puede ni debe ser practicada, como la cría de otros animales, en forma de profesión, como medio de procurarse el sustento.
5) Al principiante le falta todavía el mejor consejero, o sea la propia experiencia; para adquirirla más de un viejo criador ha tenido que pagar amargo tributo.
Por eso, el principiante ante todo debería escuchar los preceptos sobre cría en masa, en criaderos, etc..., que aquí se enuncian, ya que tienden a preservarlo de daño, tanto a él como a nuestro perro.
6) Para la cría tiene importancia sobre todo la sangre de la tercera y cuarta generación, o sea de los bisabuelos y tatarabuelos.
Asimismo, la justa combinación y complementación de las diferentes corrientes sanguíneas.
Hasta tanto se halla adquirido un concepto claro sobre estas cosas, es conveniente para el principiante pedir el consejo más seguro de viejos criadores (expertos y de confianza). Todo principiante debe aprovechar todas las oportunidades que se le brinden para ejercitar su ojo, y no solamente con perros, sino con todos los animales, sin distinción.
8) La cría sólo puede dar las "disposiciones" para un buen cuerpo y un buen rendimiento; el cuerpo perfecto lo puede desarrollar la alimentación adecuada; y la máxima utilidad en el trabajo la garantiza el adiestramiento acertado.
Cuando estas condiciones faltan no se puede hacer un reproche, más tarde, ni al criador ni a los padres del animal.
9) Los daños por cría entre animales consanguíneos, frecuentemente aducidos, no se ponen de manifiesto en las especies que viven en libertad.
Por el contrario, aparecen en aquellos casos en que las condiciones naturales de vida son influenciadas - aunque solo en algunos aspectos y no tan radicalmente como en el animal doméstico- por la ingerencia humana, es decir, en el animal salvaje enjaulado.
Esto nos lleva al buen camino y nos enseña a reconocer que los llamados daños de cría entre consanguíneos, no son tales, sino simplemente consecuencia de la mantención.
No una cría antinatural, sino una alimentación antinatural es la causa de muchos reveses amargos en la cría de animales; el traslado a un ambiente que no corresponde al natural; la mantención bajo condiciones inadecuadas que no favorecen el desarrollo del cuerpo y de las disposiciones; alimentación errónea; la eliminación de la seleccionadora lucha por la vida, la inclusión de elementos enfermos y débiles y su empleo en la cría.
Todos estos factores representan otros tantos golpes de martillo en la conciencia de criadores indiferentes o desdeñosos de la suerte y el provecho de la raza.
10) La cría entre consanguíneos bien aplicada no conduce, por consiguiente, a un refinamiento excesivo de la raza, desaparición de la forma masculina y asentamiento de la femenina, disminución de la fuerza vital y potencia generadora, pérdidas de las buenas cualidades a cambio de exceso de sensibilidad, neurastenia y timidez.
Pero sí en cambio conduce a ello la cría con perros de criadero, que en lugar de salir afuera, trabajar, ser activos mental y corporalmente, degeneran encerrados en criaderos para traer honores imaginarios a su mantenedor, y tales personas para mejor se tildan de " propulsores" de la raza.
11) A los mejores resultados lleva, según el conde Lehndorff, la cría entre consanguíneos cuyo antepasado común pertenece a la cuarta generación , o sea tatarabuelos.
12) El valor como reproductor no se sabe viendo al animal, sino que puede ser establecido por la descendencia, pero la tabla genealógica puede traer aclaración cuando los antepasados son bien conocidos en cuanto a sus caracteres somáticos, su rendimiento y su descendencia.
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